Las muchas maneras de combatir la nada

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Deborah Jafif

Curaduría Victoria Cobos / Texto Andrés Waissman

A Deborah la conocí hace ya un largo tiempo, me visito en el taller con sus bolsos cargados de materiales diferentes, desplegó las telas que eran “media sombra” tratadas como los mejores terciopelos, piedras diamantinas, alambres rústicos, hilos de cobre. Todo a un mismo tiempo, “vengo de parte de Vicky Cobos”. Impulsiva, arrolladora. Visite su muestra en CC Borges tiempo después, hablamos mucho. La descubrí curiosa, vital esencialmente. 

Me impresionó como no parecía haber límites formales en sus búsquedas, esa manera singular que tiene de combinar lo inimaginable y hacernos enfrentar un tapiz de palacio joyante y luminoso. 

Ficción, nos propone una ficción, un habitáculo reducido, lánguido y revelador. Sus trabajos penden de alguna parte, nos cruzan, nos rozan, no son obstáculo son desprendimientos, tal vez ignora ella que esos hilos son raíces también.

 

Vamos penetrando un hábitat único, caminamos pasos cortos adentro de su instalación en Quimera.

 

Hay travesías no buscadas, sorpresivas para nosotros los caminantes avanzados. 

 

Deborah tiene la ideología de la juventud permanente, la valoración de lo industrial como reserva de la suntuosidad perdida. Sustituye y recrea, solicita cierta actitud estética de parte del espectador que interactúa, demanda proponiendo.

 

Borges en uno de sus poemas “Límites” escribe –De estas calles que ahondan el poniente, una habrá (no sé cuál) que he recorrido ya por última vez, indiferente y sin adivinarlo, sometido a quien prefija omnipotentes normas y una secreta y rígida medida a las sombras, los sueños y las formas que destejen y tejen esta vida.-

Oímos la invisibilidad y la presencia de un juego casual en las estéticas del arte contemporáneo. Espacio y tiempo, reconstrucción urgente para tender líneas y trampas, voces y naufragios. Todo se mezcla o se funde. No puedo dejar de pensar en los bazares de medio oriente o en las raíces de la artesanía que hace vibrar la historia en todo momento. Cristal, alambre, telas sintéticas, bollos de hilos transparentes, vibraciones, movimientos accidentales en apariencia, el rescate del olvido.

 

Esta artista habla el idioma de su propio linaje a través de una obra que es de cualquier tiempo pero que no podría haberla hecho en otro porque no es ajena a la historia presente que es la memoria. 

Deborah Jafif teje tramas incandescentes, esta es una de ellas.

 

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